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GRAN IMPACTO POR EL INFORME DE LA UNLP

SIETE VECES MAS ENFERMOS DE CANCER EN EZPELETA

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A sala llena fue la presentación de anoche en la Facultad de Ciencias Exactas A sala llena fue la presentación de anoche en la Facultad de Ciencias Exactas Foto: La Guillotina

En derredor de la subestación Sobral hay tres veces más muertos por cáncer que en torno a la subestación Rigolleau (cuando no estaba conectada) y la cantidad de enfermos es de siete veces más.
Así lo reveló un informe científico presentado anoche en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP.
La primicia fue dada a sala llena ante vecinos de Ezpeleta, Berazategui, Ensenada, Brandsen, La Plata, Quilmes, Vicente López (Asamblea Unidos por el Río) y hasta San Nicolás, afectados por instalaciones eléctricas que pasan a conocerse como "fábricas de cáncer".
La presentación fue filmada, grabada y según el vicedecano de la casa anfitriona, estará subido a la web de la casa de altos estudios la semana próxima.
El tema es tan importante que hasta el diario de mayor venta en habla hispana publicó toda una página con la noticia (que se reproduce aquí abajo). La nota fue escrita por la autora de un libro de fotos (132.000 voltios) que exhibe las consecuencias del cáncer en los cuerpos de las vecinas de Ezpeleta; algunas, con mutilaciones de sus mamas.

Varios afectados criticaron a Adolfo Ziulu, juez federal de La Plata que lleva la causa.

Al cierre del acto, un abogado se comprometió a adjuntar el informe a la presentación judicial en curso contra esta forma de muerte silenciosa. El letrado es Irido Carril Campusano, hermano del titular del Sindicato de Trabajadores Municipales de Berazategui, quien en los últimos tiempos ha mejorado su relación con el mussismo.

Juan Mussi, como ya informara este medio desde 2004, fue el responsable de los permisos para que la multinacional Edesur lograra la instalación y conexión de la subestación Rigolleau, como se relata en la biografía no oficial del barón del conurbano ("... Y después la gente va y lo vota", páginas 257-260) .

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(Silvina Heguy) Afirman que la contaminación en Ezpeleta causa más cáncer
Expertos de cuatro universidades confirmaron que un barrio cercano a una estación eléctrica sufren más las ondas electromagnéticas. Edesur lo desmiente.
El mapa casero, que desde hace más de diez años los vecinos de Ezpeleta marcan con cruces verdes y rojas a medida que sus vecinos van enfermando y muriendo, ayer tuvo un respaldo científico. En la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de La Plata se presentó un informe que les dio sustento: dice que en las manzanas que rodean a la subestación eléctrica Sobral hay siete veces más posibilidades de contraer cáncer y tres veces más de morir por él en comparación con otro barrio de Quilmes, que se tomó para compararlo. Y lo atribuyen a la “exposición a ondas electromagnéticas” que también midieron en el estudio.

El trabajo tuvo como origen la inquietud de los vecinos de Ezpeleta, que notaban que en sus barrios había demasiadas muertes. Ante las sospechas comenzaron a investigar y llevaron su caso a la Justicia. En 2003, el juez del caso pidió que el ENRE y Edesur que demostraran que la subestación de energía eléctrica y los cables de alta tensión que recorren el barrio no contaminaban. Un primer estudio de 2006 dio como resultado que no había casos de enfermos como para alarmarse, pero la metodología fue cuestionada. Entonces el caso llegó al área de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de La Plata. Un equipo formado por Edgardo O. M. Schinder –especialista en Salud Pública de la Universidad de Jerusalén y miembro de la Organización Mundial de la Salud–, Vanesa Salgado –de la UBA–, Adriana Softa –especialista en Epidemiología de la Universidad de Córdoba– y Leda Giannuzzi –doctora en toxicología de la Universidad de La Plata– comenzaron a trabajar el tema. Los resultados fueron revisados por especialistas del Conicet y de Instituto Nacional de Epidemiología de Mar del Plata, que depende del Ministerio de Salud de la Nación.

Desde Edesur dijeron a Clarín que “la empresa encargó dos informes, uno a la Universidad de La Plata y otro a la Asociación Toxicológica Argentina, que dan cuenta de que la estación eléctrica no es nociva para la salud de la gente”. Además desconocieron la existencia del trabajo difundido ayer. Y aseguraron que “el equipamiento en Ezpeleta es el mismo que se usa en cualquier parte del mundo”.

La revisión –según explicaron ayer en la presentación– fue estricta. El resultado lo escucharon vecinos del Partido de Quilmes, de Vicente López y San Nicolás. Las sospechas sobres las posibles consecuencias a la salud de las subestaciones de energía eléctrica es una problemática que se repite en otras partes.

El estudio comparó dos poblaciones –según explicó Giannuzzi– con características similares. La primera vive a 200 metros a la redonda de la subestación Sobral, entre las calles Padre Bruzzone y Río Salado; la otra, en el Barrio Rigolleau, también de Quilmes. Se usaron criterios científicos para determinar que ambas poblaciones eran similares.

Encuestadores –la mayoría estudiantes de la Universidad de La Plata, preparados para trabajar en trabajos epidemiológicos– realizaron el trabajo en octubre de 2012. Desde ese momento hasta ayer se realizó el procesamiento de datos y la revisión por especialistas externos. El resultado mostró significativas diferencias. En el barrio Sobral la población se enfermaba 7 veces (6,9) más de cáncer que en el barrio Rigolleau y los vecinos fallecidos eran casi 3 veces más. Además se detectó que había un aumento considerable de enfermedades neurológicas.

“Esto no quiere decir que no haya otros factores de riesgo en este barrio, por eso seguiremos trabajando”, dijo Giannuzzi. El estudio también midió las ondas electromagnéticas a las que están expuestos los vecinos.

Con el estudio en la mano, los abogados de los vecinos de la subestación Sobral y también de Rigollau pedirán al juez que incorpore el estudio a las dos causas en curso. Originalmente, el estudio lo había pedido en 2006 por el caso Sobral. En Rigollau, una vez finalizado el estudio presentado ayer, comenzó a funcionar una subestación de energía. También están atentos los vecinos de otra aérea de Quilmes que no quieren que instalen otra para electrificar al tren Roca. Desde la Municipalidad aseguraron ayer a Clarín que no harán nada que afecte a los vecinos.

 

“Es muy duro que ella no esté”
Sabrina Basualdo posó para mostrar lo que la leucemia había hecho en su cuerpo días antes de su casamiento. Lo hizo en su casa frente a la Subestación Sobral con la persiana baja. “Todavía pienso que me pueden hacer mal”, había dicho aquella vez en 2006. Ella se enfermó cuando era chica y el barrio entero la acompañó. Logró superar la enfermedad y tuvo dos hijos. Hace dos años, la enfermedad volvió y murió. Tenía 31 años y, en 2012, pasó a ser la cruz número 169 del “mapa de la muerte” de los vecinos de Ezpeleta. Ayer el estudio mostró que las ondas electromagnéticas son entre 0,15 a 5,66 microTesla (uT). Según la Organización Mundial de la Salud la exposición a más de 0,3 uT es causal de desarrollo de leucemias en niños. “Es muy doloroso que ella no esté acá después de haber luchado tanto”, decía ayer Gladys Solioz, vecina de Ezpeleta.

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