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INMOBILIARIAS: EL ESLABÓN FRÁGIL DE LA CADENA

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(Por Roberto Belmonte*) Resulta extraño que en nuestro País, dónde aún existen problemas sociales por  resolver,   funcionarios públicos, por caso algunos intendentes, que deberían colaborar llevando tranquilidad a la población, no sólo no lo hacen, sino que han decidido basar su publicidad política utilizando como chivo expiatorio al sector inmobiliario.

Estos funcionarios se las han arreglado para hilvanar un discurso en el cual la suba de los precios de los alquileres “es culpa de las inmobiliarias”, no asumiendo la verdadera responsabilidad que le cabe al Estado en los vaivenes inflacionarios que sacuden al País.

En el caso particular de los corredores inmobiliarios, que actuamos  como intermediarios de servicio con mandato de propietarios de inmuebles para venta ó alquiler, no somos formadores de precio. “El precio”, en todo caso, tiene los mismos componentes que puede tener un automóvil ó una lata de tomates.

Aunque parezca irrisorio plantearlo de esta manera, debe saber el ciudadano que la propiedad inmueble también tiene “un costo” de producción, no menos importante que los otros ejemplos que mencionamos, además de variables que se irán articulando en el tiempo, y  que en algunos casos producirán una amortización razonable,  mientras que en otros directamente la pérdida paulatina de la inversión.

El corredor inmobiliario profesional tiene la obligación  de interpretar esas variables, que además de la inversión inicial la componen factores que van, desde la región donde se ubica el inmueble (que a diferencia de la producción industrial no puede ser trasladada a otro sitio), llegando al componente principal que es el índice inflacionario, no generado por el propietario del inmueble, ni el corredor inmobiliario, y, por supuesto, tampoco por  el inquilino que será la primera víctima de la incompetencia de los funcionarios para dirigir las variables básicas de la economía. ¿A quién culpar entonces, por el aumento de precio de los automóviles ó de la lata de tomates? El fabricante de automóviles y el quintero hortícola que planta tomates, son tan responsables del aumento de precios cómo lo son las inmobiliarias.

La verdad es que queda de manifiesto la incapacidad de algunos funcionarios que  recurren al fácil agravio de responsabilizar por el aumento de precios de los alquileres a los corredores inmobiliarios.

El 90% de las inmobiliarias de nuestro Distrito Judicial son pequeñas oficinas de gestión unipersonal ó familiar. De manera, que también esas oficinas se ven sacudidas, igual que cualquier otra actividad profesional ó comercial, por el alza del alquiler, de los servicios, de los impuestos y tasas, del aporte previsional, de la matrícula profesional, etc.

Al contrario de lo que suele creerse, el corredor inmobiliario es el eslabón más frágil de la cadena. A cualquier político con poco criterio le resulta “políticamente correcto” hacer responsable a la inmobiliaria del aumento del alquiler (jamás será culpa de la inflación que no sabe controlar). Es que es muy rentable políticamente “pegarle a las inmobiliarias”.

Lo que no queda claro, es que mientras por un lado la Presidenta de la Nación ajusta en más del 30% el haber jubilatorio, que con toda razón se debe recomponer por la pérdida del poder adquisitivo durante el último año, el funcionario no acepta que por los mismos motivos debe ajustarse el precio del alquiler.

Un tiempo atrás, un periódico local de Berazategui decía en su tapa que “LAS INMOBILIARIAS DE BERAZATEGUI GENERAN INFLACIÓN”. En el mismo sentido, el Intendente local decía algo parecido.

Ahora bien, volviendo al tema de costos de los alquileres, es conveniente que hagamos algunas precisiones:

  • La renta de alquiler es el resultante del precio medio dado en una determinada zona, de acuerdo a la mayor o menor demanda que haya para ese inmueble.
  • El ajuste de ese precio se producirá por el índice promedio de inflación (igual que automóviles ó tomates). Al no poder ajustarse periódicamente por impedimento de la Ley 23.091, generalmente el ajuste se actualiza cada vez que se renueva el contrato.
  • Los honorarios de la inmobiliaria interviniente están determinados por la Ley 10.973 de la Provincia de Buenos Aires (al particular que le cobran más de lo legalmente estipulado, puede recurrir a la Justicia ó al Colegio de Martilleros a realizar la formal denuncia)
  • El “valor llave” se acuerda entre el inquilino y el propietario. No lo fija la inmobiliaria, y tampoco percibirá para sí ese dinero.

 

Hechas estas aclaraciones, también digamos, que en el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos Departamento Judicial Quilmes (sito en Humberto 1º 277, Q.), en todo el año 2014 y lo que va del 2015 ningún particular realizó denuncia contra algún corredor inmobiliario por exceso en el cobro de honorarios u otras cuestiones afines.

De manera que tenemos que pensar que lo que dicen los irresponsables e incompetentes sólo tiene que ver con alguna cuestión oscura que escapa a nuestro razonable saber y entender.

Sin embargo, son estos irresponsables que hoy avanzan contra las inmobiliarias, mañana –cuando el uso político se halla agotado- avanzarán contra los comerciantes, después contra los bares y confiterías, más tarde contra las casas de fotografías, etc., pero ya será demasiado tarde: el daño de la incompetencia habrá sido consumado contra el eslabón más débil de la cadena.

 

*Presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos, Departamento Judicial Quilmes. www.cmycquilmes.org.ar

 

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